Simplemente, economía digital

El presidente de la CNMC opina que la economía colaborativa debe ser llamada economía disruptiva o, simplemente, economía digital, un nombre que supone toda una declaración de intenciones.

Desde que llegó a la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia, José María Marín Quemada se ha preocupado por la llamada economía colaborativa sobre la que la institución que preside realizó un informe en 2013 y ha realizado una consulta para concluir otro, y siempre se ha mostrado partidario de regular, no prohibir.

En el 30 curso de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), Marín Quemada señaló  la dificultad de regular esta revolución : “regular lo nuevo con instrumentos antiguos suele dar resultados malos…no tenemos instrumentos para regular la nueva economía disruptiva”. “Las leyes se han quedado detrás, los reguladores también se han quedado atrás y es preciso regular sin equivocarnos”.

Es un momento importante en la economía digital y la CNMC se encuentra también en un momento delicado tras las declaraciones de algunos miembros del Gobierno sobre la necesidad de dividir este organismo por sectores especializados. Pero Marín quiere competencias para regular un mercado que es cada vez menos especializado y más “polifacético”: todos venden de todo y “la visión multifacética es esencial para el mundo real”.

Marín Quemada no tiene pelos en la lengua, no teme por su futuro y cree que antes de que el Parlamento tome una decisión hay que decir lo que se piensa, después hay que aceptarlo.

El profundo cambio que está experimentando la economía está provocando la actuación de grupos de interés y “hay Gobiernos -dijo-  muy cera de esos intereses” ante lo que defendió un regulador fuerte e independiente.

El presidente de la CNMC se mostró partidario de un “ajuste fino” de la Ley de Competencia que incorpora la necesidades de mercados y formas que antes no existían.

Marín hizo hincapié  en que estas nuevas formas antes se veían como emprendedores y ahora como competidores que están cambiando el mercado, ocupando un enorme espacio y haciendo desaparecer a empresas que no se han adaptado.

En este nuevo mundo, Marín citó el termino con el que considera que debe ser nombrada la nueva realidad: ya no economía colaborativa, sino economía digital o disruptiva y ahí está la gran diferencia: “se puede gravar con fiscalidad en destino” .

Antes de la intervención de Marín Quemada se había celebrado en la APIE un debate con representantes de la economía colaborativa (Adigital y Bla, Bla Car) y de la tradicional (Confebus y FEHM) y los representantes digitales habían hecho hincapié en que se trata de  grandes plataformas que ponen en contacto a usuarios particulares que son los que hacen los negocios y este tipo de actividad se rige por el código civil y no tiene nada que ver con la ley de consumo.

Ante la carga de regulación que tienen que soportar los sectores tradicionales, los digitales volvieron a pedir menos regulación para todos, pero Confebus señaló el problema de la seguridad y su presidente, Rafael Barbadillo, apuntó que cuando suceda alguna desgracia se pedirá una actuación contundente.

Está claro que la economía colaborativa ha dejado de ser un tema de emprendedores y que está cambiando los modelos y se necesita una regulación transparente que de seguridad jurídica a todos y, a la vez, permita la innovación.

Gabriel Llobera, vicepresidente de la Federación Hotelera de Mallorca, advirtió de que el crecimiento del turismo en muchas localidades españolas no se debe a la actividad hotelera sino a las miles de plazas ilegales que se ofertan en Internet a través de las grandes plataformas y que cada vez se consultan más a la hora de planear un viaje.

Esta actividad está cambiando el centro de las ciudades y los precios de alquileres y pisos lo que exige una regulación para que este nuevo sector crezca de forma sana, creando riqueza sin afectar a la vida diaria del ciudadano.

Marín Quemada tiene razón: es economía digital y como tal hay que tratarla, no es un mero intercambio entre ciudadanos, nos afecta a todos para lo bueno y lo malo y hay que actuar, mejor pronto que tarde.